Lucía sonrió, contestó cortésmente: —Estoy aprendiendo cítara para el rodaje de «El Mundo».
Su respuesta fue decente y distante, ni excesivamente íntima y educada, manteniendo bien la distancia adecuada.
Franco sonrió: —El talento musical de Lucía es asombroso. No solo ha aprendido bien la cítara, sino que también tiene buen gusto para la interpretación, y tengo muchas ganas de colaborar con ella en «El Mundo».
Al instante, la mesa se quedó en silencio.
La sonrisa de Emiliano se endureció, no es