Emiliano quería proponerle ir con ella, pero notó que Lucía no quería quedarse con él y no dijo nada.
Lucía llamó al camarero, cuando iba a pagar, y el camarero le dijo que Emiliano ya había pagado.
Ella se quedó helada, luego miró a Emiliano y dijo: —No, acordamos que yo invitaba.
Emiliano hizo un gesto con la mano y dijo que no le importaba: —No pasa nada, yo invito.
Lucía insistió: —No, no quiero deberte un favor.
Emiliano vio que ella insistía tanto que tuvo que ceder: —Está bien, le pido al