Lucía percibió la intención de Emiliano de reconquistarla, y su corazón se agitó como si un ligero viento lo hubiera agitado.
Bajó ligeramente los ojos, no quería que sus emociones fueran evidentes.
En este momento, fue como si pudiera oír los latidos de su corazón, pero pronto los devolvió a un ritmo tranquilo.
De repente, sonó el celular en el bolso.
En la pantalla apareció su agente, Martina, Lucía pulsó el botón de respuesta, y acercó el celular a su oreja: —Martina.
—Lucía, no olvides la au