— Me gusta mucho, no esperaba que me regalas flores.
Los ojos de Leonardo se profundizaron un poco, mirándola con más ternura.
—Si te gustan las flores, te las regalaré todos los días en el futuro.
Natalie negó con la cabeza, —No, si me regalas flores todos los días, no tengo tantos jarrones para ellas, será un desperdicio.
—Mientras el momento en que recibas la flor sea feliz, no será un desperdicio.
Natalie apartó la mirada mientras sus mejillas parecían calentarse un poco al ver sus ojos llen