Leonardo dijo con indiferencia, —¿Crees que me importa?
Ninguno de esos accionistas le obedecía, pero no le importaba, solo necesitaba asustarlos tratando con Baco, para que tuvieran miedo de él y no le crearan problemas.
¿Qué le importaba a él lo que pensaban los demás?
—¡Tú!
Baco rio enfadado, —¡Bueno, algún día te arrepentirás!
Leonardo se burló, —Debes preocuparte por ti en vez de por mí. Si de verdad algo va mal en este proyecto, ¡la culpa será tuya!
Baco se dio la vuelta y se marchó enfada