Hubo silencio durante unos segundos, y la voz temblorosa de Natalie apareció.
—¿Qué quieres decir que Mafresa ha caído en manos de Álvaro?
—Sí.
Natalie rio con amargura y colgó.
En este momento, se arrepentía mucho. Si aquel día hubiera persuadido más a Mafresa, o se hubiera dado cuenta a tiempo de que Mafresa estaba fingiendo, quizá esto no habría ocurrido.
Pero ahora sólo podía ver cómo Álvaro arrebataba sin esfuerzo el Grupo Ramos a Leonardo, y ella no podía hacer nada.
Era terrible sentirse