La bala rozó la oreja de Natalie y se clavó en la pared junto a ella, sin embargo Natalie corrió tan rápido hacia arriba como si no lo hubiera oído.
El hombre vestido de negro la siguió de cerca y subió al primer piso pero no la vio.
Aminoró el paso, levantando el arma mientras entraba y comprobaba los alrededores, revisó cada habitación pero no vio a Natalie, sus ojos se posaron en la última habitación.
Sus pasos eran más ligeros cuando se acercó a la puerta, y en el momento en que su mano tocó