Hablaba con calma, pero sus ojos azul pálido carecían de calidez e incluso se volvieron mucho más profundos, revelando peligro.
La sonrisa en el rostro de Natalie permaneció inalterable mientras dijo lentamente: —Señor Wayne, ¿qué opinas?
—No debías dejar que ese asesino disparara a propósito.
En este momento, la intención asesina surgió en sus ojos.
En lugar de miedo, Natalie dijo con calma: —Señor Wayne, ¿estás seguro de que quieres hacerme esto?
—He dicho que no me gusta que la gente arruine