— Estoy diciendo la verdad.
Matilda estuvo callada un rato y sollozó ahogadamente, —No esperaba que me tratabas así. Nos conocemos desde hace tantos años, ¡resulta que soy una persona infiel para ti!
Leonardo frunció sus finos labios y no dijo nada, su semblante era un poco gélido.
Matilda esperó un rato, pero Leonardo no la consoló, al instante se sintió más agraviada, lloró y salió corriendo del despacho de Leonardo.
Justo en este momento, chocó con Carlos en la puerta, quien le entregó a Leon