— ¡Es Natalie, vamos a saludarla!
Apenas había dado dos pasos hacia adelante, la gélida voz de Leonardo llegó desde detrás de ella, —Ve tú sola, no me interesa.
Mafresa detuvo sus pasos y miró hacia Leonardo, que ya caminaba hacia el cuarto privado.
Mirando a su espalda, Mafresa parpadeó con impotencia, parecía que a Natalie ya no le importaba, pero a Leonardo aún le importaba ella.
Ella dudó, pero decidió seguir a Leonardo hacia el cuarto privado.
Cuando Natalie estaba hablando con Bryan, de re