Ignacio se fijaba en Olivia como si quisiera romperla en pedazos.
—Olivia, ¿qué coño quieres? ¿Te has vuelto loco?
Olivia sonrió y enarcó una ceja, —Papá, ahora mismo estoy defendiendo mis intereses, sólo tienes que entregarme el Grupo Mil o de lo contrario las pruebas de tus crímenes que tenemos mi madre y yo deberían bastar para mantenerte en la cárcel el resto de tu vida.
Ignacio respiró hondo y se sentó frente a Olivia.
—¿Has matado a mis dos hijos y aún quieres que te ceda el Grupo Mil? ¡Es