—Papá, no olvides que eres el presidente del Grupo Mil, si de verdad quieres que entre, ¿no puedes hacer nada?
—¡Puedo darte las acciones, pero no puedes entrar en el consejo!
—¡No, si no aceptas, tendré que destruirte!
Cuando Ignacio iba a decir algo, el móvil sonó de repente.
Al ver que era Ernesto, se apresuró a conectar, —Ernesto, ¿qué pasa?
Sin saber lo que Ernesto había dicho, su cara se volvió seria de repente.
—¡Ernesto, no te pases! No sólo pediste que Leonardo rompiera su compromiso co