Era fría y parecía hablar sólo de un desconocido.
Nora suspiró y no dijo nada.
Por otra parte, Emiliano llevó a Leonardo al hospital y él se despertó a primera hora de la mañana.
Estaba pálido y, en cuanto abrió los ojos, una frialdad escalofriante le rodeó.
Sólo al ver que él mismo estaba en el hospital, la frialdad de su rostro se disipó un poco.
—¿Dónde está Olivia?
Estaba pálido, pero su voz transmitía una fría severidad.
Parecía que esta vez Olivia sí que le había tocado la fibra sensible.