—Claro que no, es que creo que es culpa mía que te hizo daño.
Natalie la miró enfadada, —¿Qué culpa tienes tú? Aunque tu relación de sangre con ellos no es algo que se pueda cortar, no tienes por qué cargar con todo.
Natalie continuó: —Dado que has firmado ese acuerdo con ellos, incumplan o no, a partir de ahora serás tú misma. No te toca cargar con la culpa de sus errores.
Al ver la mirada sincera de Natalie, los ojos de Lucía enrojecieron al instante.
—¡Natalie, gracias!
—¿Gracias por qué? Que