— Papá, no, esta cosa...
Antes de que pudiera decirlo, colgó el teléfono.
Olivia se acurrucó en el sofá, se sentía temerosa, la dolorosa experiencia de antes, ¿volvería a repetirse?
Golpeó con fuerza el móvil contra el suelo y apretó los dientes, —¡Valeria Navarro, puta! ¡No me dejas en paz hasta cuando estás muerta! ¡Mereces irte al infierno!
Por otro lado, en la sala de conferencias del Grupo Mil.
Tras colgar el teléfono, Ignacio hizo una señal a los accionistas para continuar con la reunión,