Tras una larga vacilación, Beata llamó a un detective privado y le pidió que investigara el asunto.
No creería que Matilda había hecho algo así sin pruebas sólidas.
Beata pasó la noche en vela y a la mañana siguiente fue temprano a Zaran a esperar a Natalie.
A las ocho, por fin apareció.
Beata se precipitó y levantó la mano para abofetearla, pero Natalie le sujetó la muñeca.
Se burló: —Señora Jiménez, has venido aquí a esta hora para provocarme, ¿no tienes nada que hacer?
Beata se fijaba en sus