—Te tengo una invitación para el fin de semana.
—¿Sí? ¿A donde me llevarás?
—Es una sorpresa. —dijo sin despegar sus labios de su cuello.
—Me encantan las sorpresas. —susurró ella a su oído.
—Necesito que avises a tus padres que estarás fuera un par de días. —separó su rostro y la miró con seriedad.
—¿Un par de días? —preguntó ella.
—Sí, ¿podrás? —ella sonrió sin decirle nada.
Sara miró su reloj, era hora de almorzar y había quedado de reunirse con Ann; luego de aquella salida, su amistad