(Narrado por Spencer)
La noche con Violeta Rose fue un ejercicio de autocontrol que casi me cuesta la cordura. Tenerla colgada de mi brazo durante la gala, soportando sus risitas agudas y sus dedos posesivos sobre mi chaqueta, se sintió como tener una serpiente enroscada al cuello. Cada vez que los fotógrafos disparaban sus cámaras, yo solo podía pensar en Casey. Me imaginaba su mirada decepcionada, su silencio digno, y el vacío que seguramente había dejado mi frialdad en su oficina.
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