Al día siguiente.
Margaret salió temprano, antes de ir a vender, debía ir al médico, iba caminando, no se fijó en que momento, al cruzar la calle, casi es arrollada por un auto, que paro en seco.
Ella se asustó mucho.
El hombre bajó del auto, mirò su rostro.
—¿Estás bien? —exclamó asustado al ver su embarazo avanzado.
—Sí… lo siento, no vi el auto.
Él asintió.
—Está bien, no te angusties, ¿te conozco? —exclamó Oscar
Ella levantó la mirada, supo que lo conocía, era el hijo del abogado del