Ben llegó con Margaret al pent-house, estaba muy mal.
Margaret le trajo un vaso con agua.
—Bebe, por favor, te calmará.
Él bebió del vaso con agua, era cierto, poco a poco se calmó, aunque la rabia siguiera bullendo en su sangre.
—Es que me equivoque, ¡Lo sé! Pero, Natalia no es mejor que yo.
Margaret tomó su mano.
—¿Por qué es tan importante que seas mejor que Natalia, Ben?
—No, no es eso, es que, yo quiero ser el presidente de la empresa Ford como mi padre, ¡es mi sueño demostrar que pu