Jonathan miró a Sabrina con profunda decepción, nunca esperó que ella se convirtiera en un alter ego opositor.
La miró con dolor.
—Sí, te daré el divorcio —sentenció.
Él dio la vuelta, se alejó.
Sabrina se quedó ahí, petrificada, no pudo alejarse.
La mujer sintió una rabia enorme en su corazón, decidió entrar a ver a Natalia.
No iban a dejarla entrar tan fácil, la mujer pagó dinero para poder hacerlo.
Al entrar, miró a Natalia sentada en una banca, Sabrina no pudo evitar sentirse algo de