Irina la miró incrédula del buen golpe que le dio.
—¿¡Qué demonios sucede contigo?!
—Sé que fuiste tú quien intentó matar a Bennett, y ya no lo niegues, porque no lo soporto más.
Los ojos de Irina se abrieron enormes, supo que ya no podía seguir engañando a Margaret.
—¿Olvidaste quién soy yo? Soy tu hermana, a mí me debes lealtad, no a ese miserable de Bennett, o estás conmigo o contra mí.
—No te quiero cerca, hasta aquí llegó, cruzaste el límite.
Irina se quedó perpleja.
—¿Vas a ofender