Marcus tenía la mirada brillante, se acercò y abrazó a Natalia.
—Mi niña, cuánta felicidad me das, ¡seré abuelo! —exclamó feliz, mientras Natalia se abrazaba con fuerza a él, las lágrimas, esta vez de felicidad cubrían sus ojos—; Seremos abuelos, los cuatro —dijo señalando a Evana, Jonathan y Sabrina.
Sabrina se levantó, abrazó a Andrés.
—¡Seré abuela como tanto lo deseé!
Cuando dejó a su hijo abrazó a Natalia, ella correspondió.
—Sí, tía, y me alegro verte feliz con la noticia.
Sabrina ac