30. Había llegado la hora de ver a mi madre.
Naira.
Tenía una emoción desbordada en mi interior al escuchar a Karl decirme que iríamos a ver a mi madre. Era evidente que él estaba cambiando a mi lado. No sabía si ese cambio sería para bien o para mal, pero estaba segura de una cosa: haría lo necesario para que todo saliera bien. Ver a mamá era mi mayor deseo, y si era posible sacarla de ese lugar, lo haría. Hablaría con Karl para buscarle un sitio seguro, lejos de mi padrastro. Ese hombre, esa escoria, solo sabía aprovecharse de mi madre.