028: DOS GARDENIAS.
Debía encontrar la forma de esquivar las caricias de sus manos de forma disimulada para no parecer que lo estaba rechazando.
Me levanté rápidamente y fui hasta uno de los cristales de la pared que me podían servir como espejos y allí empecé a detallar el collar que me había obsequiado. De esa manera me pude zafar de sus manos atrevidas sin ser descortés.
—Es realmente hermoso. Me encanta. —dije mientras lo modelaba frente al espejo.
Billy Syes aclaró su garganta y supo q