027: COÑAC.
027: COÑAC.
Mientras miraba a esos hombres forcejear con la fiera salvaje en la que se había convertido Helarya, sentí como una gota de algún líquido recorría mi mentón.
Rápidamente me toqué para averiguar de qué se trataba. No era posible que fuera saliva o baba.
Pero al ver mis dedos descubrí que era sangre. Helarya había logrado romper mi labio y ahora la sangre estaba brotando en gotas gruesas.
En ese momento sentí ganas de seguir golpeándola. Pero la diferencia entre ella y yo, era que a