035: DENTRO DE MÍ.
—No mires a nadie, Mavys. Sólo mírame a mí.
Las palabras de Lyon se repetían una y otra vez, mientras él me apretaba fuerte contra su pecho varonil y duro. Sin embargo, en medio de esa algarabía y distorsión que se había convertido la reunión del restaurante. Sentí que por un momento debía salir de ahí.
En mi mente empezó a crecer la idea de que Lyon tenía la culpa de todo. Fue él quién me citó a ese lugar. Fue él quién me puso frente a esa loca y el resto de personas. Fue