Capítulo 14. Aquí estoy
—¡No! ¡Ninguna de las dos entrará a ver a mi esposo! —Indica, Nailea, con autoridad y una sensación de orgullo invade su pecho. Al fin se atrevía a decir lo que pensaba.
—¡Es mi hijo! Tú no eres nadie. —Dice, con desprecio, la señora Fátima, acercándose a Nailea por lo cual Akram se interpone entre ellas. No permitirá que lastimen más a la esposa de su amigo.
—¡Es mi esposo! Le guste o no. Legalmente yo soy la que decide por él. —Ante lo que acaba de decir, la señora Fátima reacciona con vio