—Ingeniera, Falú. —Levanto mi rostro al llamado de Taira mi asistente. —Su cuñada, Mirah, quiere verla. —Me indica.
—Hazla pasar. —Le digo, contenta.
Siempre que nos hemos visto ha sido en eventos o reuniones de familia, pero no hemos tenido tiempo de hablar a solas desde la fiesta de cumpleaños de Janna que fue hace más de cuatro meses. Me levanto de la silla de mi escritorio y ella entra. Camino para darle un fuerte abrazo.
—¡Qué inmensa alegría que me visites! ¡Alá te de salud! —Me abraza