Capítulo 13. No me rendiré
Todo está en silencio. Solo percibo mi respiración. No sé qué ha sucedido y no quiero abrir mis ojos, pero un quejido de Tareq hace que regrese a la realidad. Al abrir mis ojos el panorama es perturbador… me encuentro con los ojos de Tareq luchando por su vida.
—Na… Nailea. —Pronuncia con dificultad.
—¡Eini! ¡Amor mío! ¡No me dejes! —Le pido, aún con mis manos presionando su estómago. —No podría vivir sin tu mirada. —Él sonríe débilmente.
—No iré a ningún lado, mi… mi Rohi. —Espeta, con dif