En una cama desconocida
Cristian me había hecho llegar hasta el cielo demostrándome lo que aún sentía por mí. Era algo que no me cabía en el pecho, era una emoción incontenible y suprema que me daba para creer que estaba en la cima del mundo y que nada ni nadie podía bajarme de ahí.
La vida misma me daba la sensación de querer llegar a un fin donde por fin ya no hubiese sorpresas y que la frase de “Vivieron felices por siempre” llegase para mí. Sus besos eran un aviso, aun así no me quería ilu