Un pequeño recordatorio
El mundo se me vino encima al ver ese par de ojos llenos de lascivia contemplándome a no más de unos cinco metros.
Como había llegado ese sujeto a estar tan cerca de mí sin que yo me hubiese percatado de ello, fue algo que me dejó anonadada y consciente de que Arthur tenía razón en su forma de preocuparse. Quizás él no estaba enterado de lo que ocurría, pero de alguna manera debía olerse el asunto en el que estaba yo involucrada, por lo que se mostraba tan desconfiado. ¡