Negocios de gente adulta
Volvimos a la mesa. Yo delante y él detrás, pero aun así él se apresuró a darme la vuelta para llegar primero que yo a la silla, para no dejar pasar la oportunidad de lucirse con su gesto de caballerosidad elegante. El señor Cavill no dejaba nada al azar en lo que a eso respectaba.
Mientras acomodaba mi silla se regodeó más de la cuenta en esa posición que le dejaba inclinado sobre mí. Mis movimientos se mecanizaron por el nerviosismo y me contuve de respirar para que l