Lo que menos esperaba
Después de haber gozado de un momento ameno e inmejorable de sinceridad pura de parte de David, ambos disfrutamos aquel plato que era una muestra de mis avances en las habilidades culinarias. David agradecía cualquier cosa que se le pusiera en la mesa, aunque fuese lo más terrible, él lo disfrutaba siempre que no fuese ese intento de atole y aquel guisado horrible que servían en el internado. Yo lo sabía de primera mano, por eso me esforzaba cada día en mejorar en la cocin