Por obvias razones.
Por obvias razones.
Por obvias razones mi primer instinto fue el de despotricar en gritos. Quería reaccionar insultándolo y gritándole improperios, pero me conminé a mantener la calma a pesar de que ello me significase una tortura certera que ponía un cuchillo directo sobre mi garganta. No había forma de contener ese vendaval de rabia y frustración, pero yo tenía que conseguir la forma de hacerlo si es que no quería desvelar mi real situación frente a Ethan y mucho menos frente a David, quien h