Capítulo 48.
Kael le bajó el vestido para liberar sus senos, llenando su boca con uno de ellos, presionando ese punto que la puso a temblar.
—Este coño apretado quiere que lo llene de mí. —su piel se erizó al sentir los dedos que este ingresó entre sus paredes punzantes.
Sus ojos liberaron una lágrima que Kael detuvo con la mejilla uniendo sus labios. Con su mano sostuvo la polla que presionó en su entrada, dándole un poco de la presión que tenía en ese sitio.
—¿Quieres que entre aquí, brillitos? —ella