Capítulo 34.
—¿Para esto me tenías un bloqueo para salir del país? —dijo Cameron, con una ceja levantada—. ¿Para venir a buscar una… dama de compañía? Discúlpeme, señorita, no quiero ofenderla a usted ni a lo que se dedica.
Lina, sin perder la compostura, respondió con una sonrisa risueña.
—No se preocupe. Yo solo hacía mi trabajo. —ajustó su vestido. —Señor Romano, ¿si no es una molestia podría darme mi pago?
Cameron no supo ni a donde ver, cuando por primera vez vio a Kael separar los labios sin tener ide