Capítulo 130.
A regañadientes Kael tuvo que dejar a Lina para ponerse a trabajar.
La dejó comer lo que pidió a domicilio, mientras él trabajaba desde la sala. Con el auricular podía escuchar a todos los que estaban en la agencia junto al director y subdirectora, mostrando los puntos y ciudades dónde habían aparecido los cuerpos de los agentes muertos.
Pero a la vez, verla andar de un lado hacia otro, descalza y adueñándose del lugar completamente era algo que no podía dejar de ver.
Lina tenía una esencia ú