Capítulo 105.
Kael condujo hasta las oficinas de la agencia tratando de serenar su cabeza para concentrarse en loa asuntos que seguramente discutirían en la reunión. Las placas brillaban en su pecho, siendo suficiente la serie acompañada de tres dígitos que lo distinguieron sobre el resto. Aunque con sólo verlo, era suficiente para que muchos supieran que era mejor no compartir ni siquiera espacio con él.
Los que antes lo hicieron habían esparcido los motivos para nunca ser una roca en el camino del irlandé