Cuando terminé, Fernando se había acercado mucho a mí y supe que era el momento de poner en práctica el plan que Nikolay y yo habíamos acordado.
—Fernando… Lo he estado pensando durante tu ausencia y creo que tienes razón —hablé con un vacío en el estómago—. Podríamos ser muy felices, así que acepto tu oferta.
—Has elegido bien, no te arrepentirás —estaba emocionado, como si en verdad quisiera esa unión.
En ese momento, Fernando me abrazó con fuerza. Supe que era el momento de fingir, así que