—¿Ya estamos cerca? —preguntó una impaciente Margaret.
La miré y vi la frustración en sus ojos, después de estar horas en la camioneta, ya estaba cansada.
Mierda, hasta yo estaba cansado.
—Para nuestra suerte, estamos a una cuadra —le informé y la vi suspirar de alivio.
—Necesito Gatorade y una ducha, espero que tus palabras sean ciertas —me informó.
Aunque sonreí un poco, no pude evitar preocuparme, lo único que Margaret toma últimamente era Gatorade y aunque lo quiera ocultar, su espalda la e