Margaret
Miré con asombro la casa frente a mí, no era tan grande como la de Nikolay, pero definitivamente era más moderna y había sido renovada últimamente.
—¿Linda, eh? Es la casa de Sariah y su esposo, Mijail. Ella nos está esperando.
Miré a Faddei, quien seguía en mis brazos y ahora jugaba con mi cabello. Estaba segura de que iba a terminar enredándolo, pero no importaba, mientras no llorara, estaba bien para mí.
Miré extrañada a Melisa, al ver los juguetes y muñecas esparcidos alrededor de