ISABELLA
—Nos casaremos en seis días.
Parpadeé.
No estaba hablando en serio, ¿verdad? ¿Seis días? ¿Seis?
—Pero… —intenté decir, pero me interrumpió.
—No hay peros. Nos casaremos en exactamente seis días, ni un día antes, ni un día después. —Su tono no dejaba espacio para discusión.
Si había algo que empezaba a darme cuenta sobre Matteo, era que estaba acostumbrado a conseguir lo que quería. Y no iba a retroceder, pase lo que pase.
Había logrado comer, aunque había perdido el apetito hace mucho