La lluvia caía con fuerza cuando Victor llegó al lugar del nuevo asesinato. Las luces intermitentes de los coches de policía daban al lugar una atmósfera surrealista, como si el tiempo se hubiera detenido allí, en ese mismo instante. Los agentes que trabajaban en el lugar se movían con rapidez, revisando cada rincón, tomando fotos, recogiendo pruebas. Todo parecía demasiado familiar, demasiado parecido a los otros crímenes.
Victor se acercó al perímetro de seguridad, ignorando las miradas de lo