La tensión en el aire era palpable cuando Victor y Elena llegaron a la oficina de los forenses para revisar los informes más detallados sobre el último caso. La carta, la marca en el cuello de la víctima y las palabras del asesino lo seguían atormentando. Sabía que cada paso lo acercaba más a la verdad, pero también sentía que, al mismo tiempo, lo alejaba más de sí mismo.
Elena lo observó en silencio, sabiendo que el peso de la situación recaía sobre él. "No eres solo el detective de este caso,