El caso había tomado un giro escalofriante. Lo que en un principio parecía ser una serie de crímenes aislados ahora era un enfrentamiento directo con las sombras de la mente de Victor. El asesino no solo estaba jugando con las víctimas, sino con él. Cada pista que encontraba, cada carta dejada en el escenario del crimen, le revelaba más de lo que no quería ver. Lo peor era que, de alguna manera, sentía que no podía escapar de su propia mente, como si fuera una trampa sin salida.
Victor había co