Jugando entre las sombras (2da. Parte)
El mismo día
New York
Victoria
Existía misterio en un anónimo, pero también una sensación que me resultaba profundamente intolerable: la falta de control. No tener un rostro, un nombre, una intención clara… eso descolocaba, irritaba, envolvía de intriga. Y ese fue el efecto de la llamada: ese silencio extraño y aquella frase seca que dejó flotando en el aire.
“Es hora de que vuelvas.”
Por un instante intenté encontrarle sentido, encajarla en algún lugar conocido, pero no tenía suficientes piezas