Entre el dolor y la esperanza (1era. Parte)
La misma noche
New York
Victoria
Admito que esperaba el contraataque de Gabriel Moreau. Lo esperaba desde el momento en que lo expulsamos de la mansión. Sin embargo, aguardé en silencio, envuelta en una calma que incluso a mí me resultaba perturbadora.
Lo más grave era que, sin buscarlo, yo misma le había entregado el escenario perfecto: la fiesta de compromiso de Alexander. Su venganza podía tomar muchas formas, pero jamás creí que se atrevería a cruzar ese límite. No en mi casa.
La mansión es