El precio de la sangre (3era. Parte)
El mismo día
New York
Gabriel
Hay cosas, como la venganza, que necesitan tiempo para dar sus frutos. Y yo lo supe desde el momento en que Edward Harrington me convirtió en una sombra del hombre que fui. Desde entonces, cada día orquestaba mi plan con meticulosidad: especulaba con escenarios, me preparaba para cualquier movimiento. Y entonces, como si fuera una señal del destino, el accidente me abrió una puerta.
Aunque tenía la voz de mi conciencia martillándome la cabeza… o más bien, la escépt