Capítulo 30 :El Veneno de la Traición
El regreso al santuario estuvo cargado de un silencio pesado. Aunque habían repelido a la Orden y salvado a los prisioneros, el ataque en el claro no era más que un recordatorio de lo cerca que estaban del peligro. Damien, al frente del grupo, mantenía su postura rígida mientras su mente repasaba lo ocurrido.
Aurora, a su lado, observaba cómo los demás caminaban en silencio: Elias y Selene atendían a los prisioneros heridos, mientras Kael y Freya ayudaban a